Los cementerios han lanzado
campañas de publicidad para atraer nuevos clientes.
EFE.- Pekín.- Los
cementerios chinos se han lanzado a la carrera publicitaria en un
intento de atraer nuevos clientes, a quienes prometen un buen
servicio y el entierro de sus cuerpos sin incinerar.
La
abundante población china y el escaso suelo disponible en este país ha
disparado el precio de las tumbas, especialmente en las zonas
rurales colindantes con grandes ciudades, que ofrecen "paquetes
especiales" a los nuevos clientes.
Coincidiendo con la
celebración estos días de la Fiesta de los Difuntos, "campesinos con
pocos escrúpulos" han intensificado su campaña de promoción con rumores
sobre la "superpoblación" de los cementerios urbanos, inform?la
prensa local.
La mejor solución, según estos campesinos, es
acudir a los pueblos de las afueras de la capital, donde se les
promete "muy buen servicio", con un trato familiar y
personalizado.
Además, comprar una tumba a las afueras es un
método fácil de ahorro de dinero, "una inversión segura, que
ver?incrementado su valor con el tiempo", a medida que se vaya
agotando el terreno para las tumbas.
En Pekín, por ejemplo,
sólo existen 20 cementerios municipales, con capacidad limitada, y
cuyo espacio disponible no bastar?para las próximas décadas, dado el
incremento de la población de esta ciudad, que hoy cuenta con unos 13
millones de habitantes.
A las afueras, por el contrario,
algunos cementerios ofrecen incluso "enterrar cuerpos enteros", lo
que est?terminantemente prohibido en China por el gran terreno que
exige (al menos dos metros cuadrados) y el riesgo de filtración de
gases o substancias al subsuelo, que ya de por s?est?bastante
contaminado.
Sólo los chinos emigrados a otros países y algunas
minorías étnicas con tradiciones peculiares pueden, por ley, enterrar
los cadáveres de sus muertos, pues a los demás sólo les est?permitido
enterrar las cenizas.
Pero cada vez más chinos de clase
media-alta desean dar a sus antepasados un entierro digno y no se
conforman con dar sepultura a sus cenizas bajo la tierra, lo que ha
fomentado un nuevo y lucrativo negocio.
En Shanghai, por
ejemplo, una empresa ofrece un viaje en barco para toda la familia y
algunos amigos hasta la desembocadura del río Yantze, a 60 kilómetros
de la ciudad, donde se celebra una ceremonia íntima para entregar a
las aguas los restos del ser querido.
Esta firma cobra
varios miles de renminbis (cientos de dólares estadounidenses) por el
traslado y la ceremonia, y de momento sólo ha tenido unos treinta
clientes, pero el número crece, indic?un portavoz de la
compañía.
Otra empresa china cre?hace unos días el primer
cementerio cibernético en la red internet, donde cada familia puede
fabricar una sala especial con recuerdos, fotos y anécdotas de la
vida de sus seres queridos.
La página de Internet
"www.netor.com", que sólo est?disponible en chino, podr?ser visitada
cuantas veces se quiera y a través de cualquier ordenador, para rezar
o consultar con los antepasados desde cualquier provincia del país.
El Gobierno chino, por su parte, intenta convencer a los
ciudadanos de que la mejor opción es plantar un árbol encima de las
cenizas del muerto, de modo que siempre recuerde su existencia, se
mejore el medio ambiente y no quite sitio para los cultivos.